70 estudiantes. 9 universidades. Cientos de horas de reuniones en línea y documentos colaborativos. Pensando. Hablando. Soñando. Queremos un futuro mejor. Más justo. Más sostenible. Para todxs. Y lo queremos ahora.

Nosotrxs también tenemos algo que decir

Somos jóvenes universitarios, y   tenemos algo que decir sobre la salida de esta crisis global, sobre qué sociedad queremos ser y qué universidad necesitamos para prepararnos.

Entendemos el planeta como nuestra casa. Nos da todo lo que necesitamos, pero también debemos respetar sus límites. Queremos una sociedad justa, en la que derechos y obligaciones sean compartidos.

Somos muchas cosas (adultxs, votantes, consumidorxs, trabajadorxs, hijxs, nietxs) y pensamos que es el momento de dar un paso adelante y jugar un papel en este proceso. 

DESIGUALDAD Y POBREZA | #NODEJARANADIEATRÁS

Vivimos algo que no tiene precedentes. La crisis ha puesto a mucha gente contra las cuerdas. Si tienes un trabajo precario, ahorrar para imprevistos se convierte en imposible. Puede que tampoco puedas teletrabajar, y entonces el riesgo de contagio se suma a la precariedad.

La desigualdad no es algo natural y no debemos aceptarla como inevitable.  Para vivir, y no solo sobrevivir, necesitamos  salarios dignos, mejores condiciones laborales y una renta básica universal garantizada.

 No podemos impedir que haya nuevas crisis, pero sí podemos decidir cómo las enfrentamos.  No podemos salir de esta con  más desigualdades. Nadie debe quedarse atrás.

¿QUÉ LE PEDIMOS A LA UNIVERSIDAD?
La Universidad en esta crisis debe estar del lado de lxs estudiantes. Es necesario apostar por una educación de calidad e inclusiva, asegurando que cualquier persona pueda acceder a ella, flexibilizando precios y evitando la precarización de las personas que forman parte de la comunidad universitaria. Debemos actuar de una manera más colectiva.


SERVICIOS PÚBLICOS | #QUÉDATEENLAPÚBLICA

Hace algunas semanas era difícil imaginar una pandemia fuera de la ficción, pero ha sucedido y es real. Nos ha servido al menos para ver clara la importancia de los servicios públicos,  especialmente el de salud. Hemos enfrentado esta crisis con nuestros servicios públicos debilitados por los recortes y las políticas de austeridad, pero también por una gestión inadecuada: privatizar implica priorizar la maximización de beneficios y no de derechos. 

 Queremos recuperar, como sociedad, el sentido de comunidad.

La fiscalidad es el mecanismo con el que contamos para gestionar colectivamente el cuidado mutuo y proteger nuestros bienes comunes. Para que funcione, necesitamos conocer más y mejor el sentido de nuestros impuestos, promover una fiscalidad realmente progresiva y evitar y perseguir la evasión fiscal.

¿QUÉ LE PEDIMOS A LA UNIVERSIDAD?
La universidad debe ser un lugar que también nos forme como ciudadanos y ciudadanas, en el que podamos aprender desde qué servicios existen para facilitar la vivienda en situaciones vulnerables hasta aclararnos cómo se gestionan los impuestos y los presupuestos públicos. 


CUIDADOS | #CUIDARALOSQUECUIDAN

Esta crisis ha evidenciado la importancia de los trabajos de cuidado: ni el trabajo remunerado ni la producción económica serían posible sin que nuestras necesidades de cuidado estén cubiertas.

La mayor parte del peso del cuidado sigue recayendo sobre las mujeres. Nos preocupa la invisibilidad de las cadenas globales de cuidados, cuando se cruzan las desigualdades de género con las de etnia, clase, ruralidad, o diversidad funcional.

Es hora de que asumamos los cuidados como una tarea común y una responsabilidad colectiva. Ahí nos jugamos nuestro futuro como sociedad.

¿QUÉ LE PEDIMOS A LA UNIVERSIDAD?
Exigimos a la Universidad que ponga en el centro a las personas y sus necesidades. Es necesario reorientar las prioridades: hay vida más allá del terreno académico, y sentirse segurx y apoyadx por la universidad es clave para formar parte de la institución. Proponemos  valorar la introducción de la figura de orientadorx universitario, así como de espacios de encuentro entre el alumnado para canalizar sus necesidades e intereses. Por último, nos parece imprescindible que la Universidad garantice que todos aquellos trabajos de cuidados desempeñados en la Universidad cuenten con unas condiciones laborales dignas.


CONSUMO | #CONSUMOCUIDADO

El confinamiento y el estado de alarma han reducido drásticamente el consumo de bienes y servicios no esenciales, y nos han permitido descubrir lo prescindibles que son muchos de ellos. 

El modelo de crecimiento económico está en cuestión. Es cierto que hay una necesidad urgente de activar la economía, pero no puede ser que la salida a la crisis se base en el fomento del consumo máximo. ¿Se puede ser feliz sin comprar? Hay que volver la mirada a las necesidades reales, no a los satisfactores de esas necesidades.

Reclamamos un compromiso social y político con otro modelo de consumo, consciente y responsable, que refuerce el sentido de comunidad y las economías locales, que valore realmente el mundo rural y el trabajo de sus habitantes, y que cuide nuestra salud y la del planeta, apostando por productos ecológicos y minimizando la huella de carbono. 

¿QUÉ LE PEDIMOS A LA UNIVERSIDAD?
Exigimos a la universidad que incorporen criterios de proximidad en sus compras, en la medida de lo posible, tanto para materiales para el desarrollo de la docencia como para productos alimenticios.
Queremos menús en nuestras cafeterías que incluyan a todas las personas – celiacas, diabéticas, intolerancias, o preferencias – y que reflejen el compromiso con el estado de emergencia climática que muchas universidades ya han anunciado.
También pedimos que se implementen sistemas para monitorear y visualizar de manera eficiente el consumo de agua y electricidad en los campus. 


SOSTENIBILIDAD| #MOVILIDADPARALAVIDA

Sabemos que el confinamiento es una situación excepcional y dura, pero no podemos olvidar que en este tiempo hemos reducidos las emisiones de gases de efecto invernadero, hemos redescubierto aires limpios, montañas y silencios. Es el momento de tomar otro camino, uno en el que recuperarnos no signifique una subida drástica de las emisiones, la contaminación y el ruido. Debemos cambiar nuestra forma de movernos, empezando por limitar el uso del coche privado cuando esto termine. 

Queremos:

  • Apostar por servicios de desplazamiento más limpios sobre otros más contaminantes.
  • Queremos ver a los diputados usando bicicleta
  • Garantizar servicios públicos de transporte en zonas rurales. Bonos de transporte mucho mejores PARA TODAS LAS PERSONAS.
  • Fomentar una industria en nuestro país enfocada a emisiones cero, tanto en generación de energía como en distribución, una regulación acorde a unos límites de emisión más estrictos.
  • Transformar la estrategia de construcción de las ciudades: apostar por edificios bioclimáticos y sostenibles.
  • Frenar la desaparición de bosques.

¿QUÉ LE PEDIMOS A LA UNIVERSIDAD?
Queremos campus sostenibles y necesitamos conocer las emisiones a las que nos exponemos, así como reducir los recursos que consumimos y los residuos que generamos. La universidad debe ser un espacio de encuentro de iniciativas de todo tipo – empresariales, sociales, políticas – que ofrezcan soluciones basadas en la sostenibilidad, e impulsar acciones reflexión y participación en el alumnado para impulsar el cambio necesario.


AH, Y POR ENCIMA DE TODO

Nos preocupa la nueva urgencia de la crisis del COVID pero también la necesidad de abordar ya la emergencia climática.
¿Es posible una reconstrucción económica sostenible? Creemos que sí, y queremos un desarrollo económico que piense en las personas y en el planeta. Confiamos en que la próxima movilización mundial sea para apoyar políticas de cambio hacia la justicia y la sostenibilidad. Ahí estaremos.

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